LOS CUESTIONABLES GASTOS DE LOS POLÍTICOS

La función de un político es la de preocuparse por la sociedad y tomar una serie de decisiones que mejoren la vida de los ciudadanos.

Pero lo cierto es que, en muchas ocasiones, esto queda muy lejos de la realidad y vemos a muchos de los mandatarios de un país llevar una vida muy distante de la que llevaría una persona normal.

Muchos de ellos no dudan en llevar a cabo prácticas de dudosa moralidad y, la mayoría de las veces, esto tiene que ver con lo que hacen con el dinero público. En otras ocasiones, no utilizan los ingresos de los ciudadanos, pero sí dan una imagen poco adecuada de lo que debería ser un dirigente político.

El último caso en sorprendernos ha sido el del presidente francés, Emmanuel Macron, quien ha gastado la friolera de 26.000 euros en maquillaje a lo largo de tres meses, una cifra que ha desatado la polémica en el país galo y que hace preguntarse a los franceses cómo puede ser tan costosa la coquetería de su máximo dirigente. Lo cierto es que la noticia no ha sentado demasiado bien después de que se anunciara un inminente recorte en los presupuestos. La popularidad de Macron ha descendido a la misma velocidad a la que la noticia se ha extendido por toda Europa. Desde el Eliseo aseguran que se está trabajando para reducir esta vergonzante cifra.

Sin embargo, los antecedentes en Francia no eran muy alentadores, Manuel Hollande y Nicolas Sarkozy ya pagaban cerca de 8.000 euros al mes a su maquilladora personal. Además, en el caso de éste último, los escándalos sobre gastos no se quedan ahí. El expresidente francés adquirió un avión presidencial por el montante de 156 millones de euros. La compra del llamado ‘Air Sarko One’ coincidió con recortes en el país galo, coyuntura que recuerda a la de Macron y el maquillaje.

El lujoso 'Air Sarko One'
 El lujoso 'Air Sarko One'

Pero Francia no es el único país del mundo en el que los dirigentes gastan el dinero en actividades más que cuestionables. En Italia emerge la polémica figura de Silvio Berlusconi, siempre en el foco por su chocante personalidad. El que fuera primer ministro italiano llegó a gastarse más de 100.000 euros en corbatas y otros complementos, además de 65.000 euros en joyas. Pero esto no es lo más sorprendente, Silvio pagó, en metálico, más de medio millón de euros a 14 chicas. La reputación del mandatario italiano con las mujeres no favorece que este tipo de informaciones mejoren la imagen que se tiene de él.

Otro hombre sobre el que siempre orbita la polémica es el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Desde que llegara a la Casa Blanca, ha dejado claro que no ha llegado a gobernar el país más poderoso del mundo para llevar una vida tranquila y no llamar la atención. Los viajes de los Trump elevan de forma exponencial los gastos del gobierno. Las escapadas de Donald a Florida dificultan la labor del personal  que se encarga de la seguridad del presidente. Cada traslado del máximo mandatario americano a Mar-a-Lago puede suponer un coste de unos 3,6 millones de dólares. Sin duda, Trump no deja indiferente a nadie, y a su peculiar personalidad se suman los gastos que produce desde que ganara las elecciones.

                    Trump y Melania en Mar-a-Lago                                                 

Kim Jong-un es otro de los líderes cuyos gastos son muy cuestionables. Se estima que el dictador de Corea del Norte tiene una fortuna de cinco mil millones de dólares. El máximo responsable norcoreano siempre se ha visto rodeado por la polémica al convertir el país que gobierna en el más hermético del mundo, pero eso no le impide permitirse lujos que nos hacen llevarnos las manos a la cabeza. Kim Jong-un gasta millones de dólares en coches de alta gama, un jet privado, un yate con todo tipo de detalles e incluso bebidas alcohólicas (hasta 700.000 dólares al mes en coñac según su cocinero), pero eso no es todo, entre las inversiones más extravagantes del líder norcoreano encontramos también la construcción del Masik Pass Ski Resort, un espacio con todo tipo de detalles para practicar su deporte favorito, el esquí sobre hielo. Es innegable que no se corta a la hora de despilfarrar el dinero.

Como vemos, ningún país se libra de que sus líderes gasten cantidades indecentes de dinero en compras e inversiones que resultan absurdas a ojos de los ciudadanos de a pie, pero, por lo que parece, es una costumbre muy arraigada en políticos de todo el mundo y se antoja complicado que la situación cambie.

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