EL SUPREMO CONFIRMA EL PROCESAMIENTO POR REBELIÓN A PUIGDEMONT Y JUNQUERAS

Considera “suficientemente razonable” calificar los hechos de rebelión porque hubo “un alzamiento” con un uso “torticero” del poder.

El Tribunal Supremo ha confirmado el procesamiento por rebelión a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y otros once investigados en la causa del “procés” de Cataluña. El Tribunal considera “suficientemente razonable” calificar los hechos de rebelión porque hubo “un alzamiento” con un uso “torticero” del poder para conseguir la independencia de Cataluña al margen de la ley.

De este modo ha rechazado en un auto los recursos presentados por quince implicados en esta causa, aunque la resolución se hace efectiva para los 25 encausados y avala la decisión del juez Pablo Llarena dictada el pasado 21 de marzo. Entre los 13 procesados a los que se atribuye un delito de rebelión están el excandidato a president Jordi Sànchez, el presidente de Ómnium Cultura Jordi Cuixart, los exconsellers Jordi Turull, Raül Romera y Josep Rull; la expresidenta de la Mesa del Parlament Carme Forcadel o la secretaria general de ERC Marta Rovira (actualmente huida de la Justicia).

Con esta sentencia Puigdemont y Junqueras se sitúan ante su inmediata inhabilitación como diputados y su expulsión de la política institucional por pesar sobre ellos un auto de prisión cuando su procesamiento es firme. La sentencia dicta que deberán ser apartados de todo cargo público durante un tiempo todavía no fijado y que deberá ser acordad por el juez instructor del caso, Pablo Llarena.

La Sala reitera que se produjeron actos de violencia con el fin de la celebración del referéndum, citando lo ocurrido durante el asedio a la Consellería de Economía el 20 de septiembre y el 1 de octubre. Señala así que no es descabellado sostener que “existe un alzamiento” cuando las autoridades de una Comunidad Autónoma deciden derogar la Constitución, el Estatuto y “el resto del ordenamiento jurídico que se oponga a sus designios, sustituyendo todas esas normas por otras emanadas de sus propios órganos legislativos. Con ello, los acusados niegan la autoridad del Estado, “constituyéndose en un poder político absolutamente autónomo, utilizando de forma torticera un poder que les fue conferido por otras y muy diferentes modalidades”.

En respuesta a las dudas de la justicia alemana sobre la violencia ejercida en el 1-O, el Supremo quiere dejar claro que existe una “rebelión sin armas” ya que, aunque este tipo penal hable de la existencia de pronunciamientos militares a través del uso de armas, no es necesario emplearlas para conseguirlo, sino simplemente que haya violencia. Una violencia, prosigue el Supremo, que fue alentada “directa o indirectamente” por alguno de los procesados al planear la movilización popular y el enfrentamiento con los agentes para obligar al Estado a aceptar la Declaración Unilateral de Independencia.

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