7 IDEAS CLAVE DEL PAPA FRANCISCO EN LA JMJ DE CRACOVIA

La Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Cracovia entre el 27 de julio y el 31 de agosto ha reunido a centenares de miles de jóvenes para mostrar su amor a Dios y su deseo de seguir construyendo Iglesia. Durante los cuatro días que estuvo con los jóvenes,

el Papa Francisco ha vuelto a hacer gala de su cercanía y naturalidad con un discurso sencillo, pegado a la actualidad y con llamadas de atención constantes. Te presentamos las ideas más destacadas de los mensajes del papa Francisco en la JMJ.

“La misericordia tiene rostro joven”

 

Durante la ceremonia de acogida de los jóvenes al Papa Francisco, el Santo padre ahondó en el tema de las jornadas (“Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán la misericordia”) y quiso dejar claro que aquellos que practican la misericordia siempre serán jóvenes en su corazón. La capacidad resiliente de perdonar no es propia de aquellos que viven avejentados sino de los jóvenes que todavía pueden cambiar su forma de ver el mundo.

“Me genera dolor encontrar a jóvenes que parecen haberse ‘jubilado’ antes de tiempo”

Varias veces a lo largo de las jornadas el Santo Padre hizo referencia a esa juventud que se ha acomodado en lo que él denomina como el “sofá-felicidad”. Un “sofá-felicidad” que nos tiene adormecidos y que nos quita las esperanzas y las ganas de cambiar el mundo. El Papa Francisco ha pedido a los jóvenes que sean valientes y se atrevan a vivir su vida y a seguir a Jesús y que no se queden en las comodidades fáciles que no son más que polvo.

“Dios espera algo de ti, Dios quiere algo de ti, Dios te quiere a ti”

 

Si algo ha caracterizado los mensajes del Santo Padre ha sido su continua petición a los jóvenes a responder la llamada de Dios y a sentirse amados en su presencia. Dios nos elige como somos y por quién somos no por como deberíamos ser. Él nos conoce y es consciente de nuestro potencial y solo desea que lo aprovechemos al máximo. Por eso además debemos aceptarnos nosotros mismos, porque “no aceptarse, vivir infelices y pensar en negativo significa no reconocer nuestra identidad más auténtica: es como darse la vuelta cuando Dios quiere fijar los ojos en ti”. Rechazar el amor de Dios nos aleja de Él.

“¡Señor, perdón por tanta crueldad!”

En su visita a los campos de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, el Papa Francisco rezó en silencio por las miles de vidas perdidas por una guerra contra los que son diferentes. Por respeto al dolor que todavía guarda el lugar, el Santo Padre declinó hacer ningún discurso pero sí quiso dejar plasmada esta frase en el libro de honor del campo de Auschwitz. Con esta frase Francisco implora la misericordia de Dios y vuelve a pedir que no se repitan situaciones similares.

“Nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad”

El Papa Francisco no es ajeno a la corriente de odio que se está levantando en todo el mundo y a las guerras que se están llevando a cabo en muchos rincones del planeta. Tras ver las consecuencias de la mano del odio y del terror en Auschwitz, el Santo Padre ha vuelto a recordar que el amor y la unidad son las verdaderas armas para acabar con la guerra. Los cristianos somos gente de paz que seguimos el mandamiento más grande que Jesús nos dio: el amor. Y ese mismo mandamiento será el que tenga la clave para detener una guerra porque si uno no acepta devolver el golpe al final la pelea acabará.

“Tened la valentía de enseñarnos que es más fácil construir puentes que levantar muros”

Las guerras físicas tienen su raíz en otras menos visibles; con las nuevas tecnologías y el ritmo de vida de las sociedades consumistas cada vez nos encontramos más aislados. Aquellos que quieren manejarnos construyen muros reales o artificiales a nuestro alrededor para tenernos controlados y fomentar el odio entre nosotros. Los cristianos y especialmente los jóvenes tenemos que romper esos muros y tender puentes que nos unan a nuestros hermanos.

“Si uno que se dice cristiano no vive para servir, no sirve para vivir”

Ser cristiano, seguir a Jesús es sinónimo de ser una persona entregada a los demás. Ahora más que nunca, con más esclavos que hace dos siglos y con el mundo dividido por pequeñas guerras, los católicos debemos darnos a los demás y ayudarles en lo que nos sea posible. Si Dios es amor y Jesús nos pidió que amásemos a todos ¿cómo podríamos llamarnos cristianos y no amar a los demás? ¿Cómo podríamos llamarnos hijos de Dios y luego ignorar al que sufre? No es compatible que alguien pueda ser cristiano y haga oídos sordos a las peticiones de ayuda que le rodean.

 

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