EL ORIGEN DE LOS BUÑUELOS

Llega la Fiesta de Todos los Santos y los escaparates de las pastelerías se llenan de uno de los dulces más tradicionales de nuestra gastronomía: los buñuelos. Pero, ¿Cuál es su origen? Sigue leyendo para descubrirlo.

 

Todo parece indicar que el origen del buñuelo se encuentra en la cultura sefardí y musulmana. Algunos escritos apuntan a que su creador fue el panadero Abdelaziz ben Drisi el Jabazún, quien viendo que la comida y la leña para los hornos escaseaban decidió preparar una masa de agua y harina y arrojarlas a los calderos de aceite hirviendo que se utilizaban para ser lanzados contra el enemigo desde lo alto de la fortaleza. Así, nació el buñuelo.

Pero, ¿de dónde procede la palabra “buñuelo”? Una teoría es que su origen está en la palabra francesa “beignet” que significa bulto. Para otros, el buñuelo es heredero del “puñuelo”, una bola que era amasada con las manos por los romanos. Sea cual sea su origen, lo que está claro es que su diversidad se ha incrementado con el paso de los años. Dulces, salados, de nata, chocolate, vainilla, calabaza o batata. Las posibilidades son infinitas y sólo están limitadas por la imaginación del obrador.

Uno de los primeros ingredientes que, probablemente, acompañó a la elaboración del buñuelo fue la miel. Se dice que en la cultura árabe, tras ser fritos en aceite, los buñuelos eran sumergidos en miel hirviendo. La receta de este tradicional dulce debió ir pasando de boca en boca en Al- Ándalus y no fue hasta el siglo XVI cuando se puso por escrito. De esta época, datan las primeras recetas.

Uno de los textos que hoy en día puede ser considerado todo un tesoro es el recetario de Francisco Martínez Montiño, cocinero mayor del rey Felipe II. Reproducimos aquí un pequeño extracto:

“Tomarás un poco de harina floreada, cofa de media libra, y defatala con agua fría, y un poquito de fal, y harás un batido como para fazer hoftias: luego calentarás un poquito de manteca en una farten, como para hacer una tortilla de huevos, y quando eftè caliente, echa el batido dentro en la farten, y menealo con un cucharon fobre las brafas, y vendràfe à hazer una mafita encerada, y cuécela muy bien, meneándola fempre porque no fe pegue a la farten”

Para terminar este recorrido histórico, sólo una recomendación para el presente: disfrutar este 1 de noviembre de una bandeja de buñuelos acompañados de una taza de chocolate caliente. Buen provecho.

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