LA DIFERENCIA ENTRE LA ALERGIA Y LA INTOLERANCIA A LA LACTOSA

En los últimos tiempos, la intolerancia a la lactosa está muy presente en nuestras vidas. Pero los expertos recuerdan que no es lo mismo la intolerancia a la lactosa que la alergia a las proteínas de la leche. A continuación, detallamos las diferencias y las principales recomendaciones de los médicos para identificarlas y las claves para combatirlas.

La alergia a la proteína de la leche, que afecta especialmente a la población infantil, es un trastorno del sistema inmunitario que genera anticuerpos que reconoce como extraña esta proteína.  En caso de ingerir leche, la reacción alérgica es inmediata. Antonio Rodríguez, alergólogo, se refiere así a los posibles síntomas: “Puede aparecer urticaria, sensación de asfixia, vómito, diarrea, etc.”

Por su parte, la intolerancia genera síntomas más tardíos si se ingiere algún producto que contenga lactosa, no necesariamente leche. El origen de esta intolerancia no tiene que ver con nuestro sistema inmunitario sino con la ausencia en nuestro intestino de una enzima. “Al no contar con esa enzima en cantidad suficiente la azúcar no se digiere y la acumulación de ese azúcar en el intestino es lo que nos provoca estos síntomas”, afirma Rodríguez. 

La intolerancia a la lactosa puede generar en nuestro cuerpo un malestar, pero la alergia puede  llegar a provocar la muerte si se sufre un shock anafiláctico cuando se es alérgico a picaduras de insectos, medicamentos y alimentos.
“Un alérgico tiene que estar mucho más pendiente de la dieta porque las consecuencias son más graves en caso de no seguirla que para un intolerante” especifica el alergólogo. 

Los intolerantes a la lactosa cuentan con diversos productos alternativos que no la contienen. En el caso de los alérgicos, no sólo deben tener cuidado de no ingerirla sino de que el alimento no haya estado contaminado o en contacto con la proteína de la leche

          

          

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