QUÉ COMER PARA CUIDAR TU CORAZÓN

Carlos Macaya, presidente de la Fundación Española del Corazón, nos da las claves para cuidar nuestra salud cardiovascular. Alimentos prohibidos y otros muy recomendables.

La salud del corazón de los españoles es muy similar a la de nuestros vecinos europeos. Eso sí, hay un aspecto (y no precisamente positivo) en el que sí destacamos: la hipertensión. Tras Japón, España es el segundo país del mundo con más casos de hipertensos. La hipertensión es un factor de riesgo de cara a las enfermedades cardiovasculares, por lo que conviene tomar una serie de medidas para mantenerla a raya. Vamos a repasar una serie de recomendaciones que nos ofrece Carlos Macaya, presidente de la FEC, para cuidar no solo la hipertensión, sino la salud de nuestro corazón en general.

Adiós a la sal

Suena a tópico, pero es una realidad demostrada que Macaya nos confirma: la sal no es buena para nuestro corazón. Que España sea uno de los países donde más producto de mar se consume (alto contenido en sal) es uno de los factores que explica que haya un porcentaje tan elevado de hipertensos. Conviene acostumbrarse a no añadir sal a los alimentos. Muchos platos pueden parecernos sosos sin este aditivo, pero se trata de cambiar nuestros hábitos y educar a nuestro paladar para que no eche de menos la sal. Esto ayuda sobre todo en el caso de los más pequeños, que se encuentran en una edad crucial para aprender que la sal no es algo imprescindible. En cifras: no añadir más de 5 gramos de sal al día (en España la media está entre 10 y 15 gramos al día).

Limitar los alimentos procesados

Carlos Macaya hace hincapié en una serie de productos que son muy perjudiciales para la salud de nuestro corazón. Los alimentos procesados están dentro de una costumbre de consumir productos ya cocinados, que requieren poca preparación y están muy lejos de las propiedades de productos naturales. Los alimentos enlatados, los embutidos, bollería y toda esa serie de productos que se realizan fuera de nuestra cocina tienen un alto contenido en grasa y carecen de propiedades que sí encontramos en los alimentos frescos. Las grasas saturadas son malas y colaboran a que tengamos colesterol, otro de los factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares.

Fruta y verduras, todos los días

No es ningún secreto, comer verduras y fruta es imprescindible para nuestra salud. Tomar, al menos, dos piezas de fruta al día es fundamental. No es una cifra elevada y podemos completarla fácilmente en la primera mitad del día: incluyendo una ración en el desayuno y tomando otra pieza a media mañana. Además, hay tal variedad de frutas que es difícil que no le cojas el gusto a alguna, por lo que estamos ante una regla muy fácil de cumplir que nuestro corazón agradecerá. Lo mismo ocurre con las verduras.

La carne roja, con control

La carne roja, debido a su contenido grasiento, es muy sabrosa y solemos disfrutar mucho con su consumo, pero no debemos olvidar que no es un alimento del que debamos abusar, por lo que tenemos que limitar la cantidad que tomamos. Es mejor decantarse por cortes que tengan un bajo contenido en grasa o por carnes (blanca) como la del pollo, el conejo o el pavo. No consumir carne roja más de una vez a la semana es una de las recomendaciones de Carlos Macaya.

El aceite de oliva, en su justa medida

El aceite de oliva es algo crucial en nuestra dieta, pero como con todo alimento debemos ser conscientes de que no podemos consumirlo de forma ilimitada. Carlos Macaya define la forma ideal de tomarlo como “no bañarse en aceite”. Hay que tener claro que debemos consumir aceite de oliva, ya que tiene propiedades muy buenas, pero también debemos comprender que abusar de ello no es una alternativa saludable.

Cuidado con los carbohidratos

Las patatas, el pan o la pasta son partes importantes de nuestra alimentación, pero no debemos volvernos locos y tenemos que comprender el porcentaje que debe representar en nuestra dieta diaria. Macaya nos detalla que no deben suponer más de un 40% o 50% de nuestro consumo diario. En caso de superar estas cantidades, nuestro organismo convertirá los carbohidratos de estos alimentos en grasas. Además, su consumo debe estar limitado a la primera mitad del día, ya que por la noche, al tener un mayor reposo tras la cena, estaremos contribuyendo a la producción de grasa en nuestro cuerpo.

Estar en movimiento

Pensar que con la alimentación es suficiente es un error. El ejercicio es fundamental para nuestra salud. No hace falta que vacíes tus bolsillos para adquirir equipamiento deportivo, basta con que te hagas con un calzado cómodo y andes durante una hora al día. Puedes hacer natación, correr, montar en bicicleta, jugar al fútbol, pero recalca Carlos Macaya que “andar es lo más sencillo que hay” y es algo que hacemos en muchas ocasiones a lo largo del día. Simplemente tienes que asegurarte de que das un número considerable de pasos durante la jornada (de 7.000 a 10.000). Dar un paseo en lugar de coger el autobús para dos paradas es algo más saludable de lo que pensamos. Conviene ser también conscientes de nuestras limitaciones y no hacer ejercicio por encima de nuestras posibilidades.

En conclusión, cuidar nuestro corazón pasar por limitar el consumo de ciertos alimentos, potenciar el de otros y llevar una vida activa.

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